La resonancia del ego fluye a través de la mente de los hombres, como advertencia a una vida que comienza y se vive plenamente; el ladrón absoluto de la vejez, pues los prepara para el frío. Así como la oruga se transforma en un capullo de seda, así también la mariposa aspira a soñar; un pasado distante, confinado entre muros, por ello los mortales deben avanzar para poder regresar. Aunque los ángeles pudieran volver tal como son; así, los pensamientos recordados florecerán una vez más. Pues el sabio trabaja por la promesa del descanso eterno, y el prudente halla la piedra, y el filósofo la pluma y el pergamino; ¿hallará entonces el pensamiento añorante la paz dentro de Abadón? ¿Determinarán los relojes el tiempo de los hombres comunes? ¿Volverá la mariposa a las dunas? ¿Escucharán alguna vez los mortales los sutiles y bondadosos susurros de Juan? ¿Llorarán algún día los árboles a los inmortales de antaño? Eso es el éter infalible de la vida. El propósito del ser, el alimento de la mente, los susurros del error preservados en tinta y pergamino Un Poema de, S. I. Guzman
Nostalgia; la mariposa y el pergamino
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